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Tuesday, June 25, 2024

Claro de Luna

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Wilson Rogelio Encisohttps://sites.google.com/site/wilsonrogelioenciso/
Chaguaní, Colombia, 4/15 de julio de 1958, profesional en Ciencias Políticas y Administrativas (Administrador público), diplomado y posgraduado en diversas especialidades académicas y de gestión pública. Laboró con el Estado colombiano entre 1978 y 2015 y fue docente universitario de 1986 a 2012. Autor de una saga de veinte novelas, dos en proceso y tres en perspectiva, dos compilaciones de narraciones románticas y relatos que difunde en Revista Latina NC, wrenciso.com y en Escondite Literario Tropical. Novelas publicadas: La iluminada muerte de Marco Aurelio Mancipe, 2016, Con derrotero incierto, 2017, Enfermos del alma, 2018, El frío del olvido, 2019, Matarratón, 2021, El valle de las apariciones – Novela Coral, 2022, Berenice, una mujer feliz, 2022, Sin afán ni olvido, 2023, Historias guardadas, 2023 y ENTROPÍA, 2024. Amé en silencio, y en silencio muero, 2017, es una compilación de narraciones románticas y en Canto Planetario – Hermandad en la Tierra, 2023, participó con un relato ambiental. Wilson Rogelio Enciso es gestor de la iniciativa literaria: Una novela para cada escuela, con la cual busca incentivar la lectura en la juventud. Lleva donadas más de ciento setenta obras de su autoría en bibliotecas y escuelas públicas en Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, República Dominicana, México, Nicaragua, Argentina y España, con entregas personales, la mayoría, con envíos por correo y mediante presentaciones vía Internet.

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Allá en mi Escondite Literario Tropical, sede rural, madrugué a escribir el artículo para cumplir el compromiso con la Revista Latina NC. Necesitaba enviarlo a tiempo para que pudiera ser revisado, editado y publicado el último día del mes. Estaba en esas cuando mi gata salvaje se deslizó por la ventana hasta mi escritorio.
Creo que este fue el diálogo mudo que tuvimos… ¡creo!
—Humano, ¡tengo hambre!
—Hola, Luna, termino una idea y voy…
—¡Deje ya de teclear y sírvame o salto encima de esa cosa!
—¡No!, Luna, no te atrevas a brincar sobre el teclado. Mira que estoy en plena creación…
—¡Creación es la que mis patas y uñas harán si no se mueve y me sirve ya mi concentrado!

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—¡Ay!, Luna, me estás dañando el escrito y la inspiración… por favor, bájate de ahí que rasguñas el teclado.
—Se lo advertí, humano terco, si no hay comida…
—Dame unos diez minutos y voy a darte tu concentrado.
—¡Ja!, de aquí no me quito y ni intente moverme porque mis uñas están alborotadas como mis tripas hambrientas. ¡Comida!
Al ver que la gata no se movía y no dejaba de mirarme como si me retara, me levanté y fui al lugar donde guardamos su concentrado.
—Aquí tienes tu comida, Luna.
—¡Ya era hora, humano! Aunque me gusta más la húmeda, es más fácil de tragar y tiene mejor sabor y olor.

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—Cuando vaya a la ciudad te traigo unas latas de las que te gustan… ¡Son más caras!
—¡Qué cosa con usted para que haga lo que le corresponde y me alimente como debe ser!
—Espero que ahora dejes trabajar en paz a tu amo.
—¡Ja!, ¡¿mi amo?! Siga soñando, ¡esclavo! Mejor, déjeme comer tranquilo y vaya ahora sí a inventar buenas historias para que me pueda comprar lo que merezco.

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